domingo, 20 de septiembre de 2015

Sentido de la Educación universitaria en el siglo XXI

Universidad de Bolonia, fundada en 1088
Es de gran importancia conocer inicialmente el origen etimológico de la Universidad. El término latino universitas, está compuesto de unum (uno) y vertere (girar, convertir), según los estudiosos del tema tiene el mismo origen que universo o universal y puede traducirse como: "lo uno en lo que gira" o "lo constante en movimiento".
A grandes rasgos la historia de la Universidad se puede enmarcar en la Edad Media europea donde se le conocía como universidad a cualquier gremio que se juntaba a compartir temas relacionados a sus intereses y desde una meta común. 
Con el tiempo la palabra universidad designó a los centros de altos estudios y en el Renacimiento alcanzó su mayor auge.
Hemos contado a través de los años con un modelo de Universidad muy eurocéntrico que ha olvidado dentro de sus reflexiones el origen y la riqueza de otras tradiciones que son otras referencias culturales y académicas a tener muy en cuenta. El modelo eurocentrista ha concentrado a través del tiempo élites intelectuales y filosóficas para debatir temas sobre Artes, temas científicos, y otros especulativos de la época.
Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)
Esta concepción eurocéntrica a consecuencia ignora otras civilizaciones que son un aporte actual al saber y la reflexión en el mundo universitario.
En el Siglo XXI necesitamos una de-construcción  de lo que hemos entendido desde siempre que es Universidad, para que des-aprendiendo podamos llegar y optar por un modelo más inclusivo de Universidad no sólo desde la teoría, si no que convencidos podamos poner en práctica modelos más inclusivos y a tono con América Latina, sin renunciar desde luego al rigor  académico y a las exigencias actuales de la investigación científica.
La Universidad del Siglo XXI debe avanzar hasta estas reflexiones:
  1. Relación directa de las competencias fundamentales y profesionales específicas con el mercado laboral del país. 
  2. Una Universidad que no esté al margen de las discusiones político-sociales, donde se propicien análisis de coyunturas donde no prime el interés partidista ni religioso para que la transparencia no se vea en entredicho.
  3. Profundizar en la visión de Paideia como ideal educativo de una nación sin relegar a un segundo plano las culturas de los/as estudiantes, si no que sepamos llevar al diálogo entre las ciencias, las humanidades, entre otros, el origen y cosmovisión de los/as estudiantes.
  4. Revisión profunda de los Pénsum de estudios entre otras cosas para ver la pertinencia de la teoría con la práctica futura. Es importante que el contenido esté centrado y aterrizado a la realidad social.
  5. Visión de una Universidad no sólo como productora de conocimientos, si no de Universidad comprometida en la construcción de la Paz y la Democracia.
  6. Romper con los modelos tradicionales y ofrecer más atención a la interculturalidad, un enfoque de evaluación y de los contenidos de la evaluación desde los valores y virtudes de las culturas. Es una Universidad que al decir de Josef Estermann sea más "interversidad", multicultural.
Otro modelo de Universidad es posible  y si queremos responder a los desafíos del tiempo, tenemos que hacerlo posible.
¡Está en nuestras manos!




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